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miércoles, 20 de diciembre de 2017

Las Montañas de Mármol de Danang


Desplazándose desde Hoi An hacia el norte, poco antes de llegar a Danang emerge en el horizonte y acapara nuestra atención por su espectacularidad sobresaliendo entre un entorno completamente llano, un conjunto de llamativas moles rocosas. Son las llamadas Montañas de Mármol, un grupo de 5 montañas que se levanta muy cerca de la costa de Danang.

Si ya llamativas resultan estas moles en la distancia, mucho más terminan siendo conforme uno se acerca a ellas. Se les han asignado nombres de elementos de la naturaleza, Montaña de Fuego, de Metal, de Tierra, de Agua y de Madera. Una vez en las montañas se comprueba la grandiosidad de las cuevas naturales que caprichosamente ha ido moldeando la erosión. El agua y el paso del tiempo han sido capaces de crear auténticas maravillas en el interior de las montañas, a las que se han ido añadiendo templos y pagadas. El trabajo de la naturaleza se ha ido magnificando gracias a la mano del hombre, que ha aprovechado estos lugares especiales para construir preciosos altares de culto.






















La más grande de estas Montañas de Mármol es la Montaña de Agua (Thuy Son), con cavernas preciosas, pagodas y altares espectaculares, que ofrece además una maravillosa vista sobre Danang y la costa, con el mar de China al fondo. Por suerte ahora se puede acceder a lo alto de la Montaña de Agua para disfrutar de esta singular formación natural sin necesidad de tener que salvar los empinados e incómodos 156 escalones, gracias a un moderno ascensor.



Una vez arriba, además de los espectaculares miradores destaca la cueva Linh Nham, en la que la naturaleza ha sido especialmente sabia para dejar pasar la luz a ravés de un gran orificio y crear una atmósfera de misterio y magia.


La pagoda Tam Thai Tu data del año 1630, aunque la más fotografiada es la llamada Linh Ung y su torre Xa Loi, un precioso templo budista que acapara la atención de los visitantes.

martes, 19 de diciembre de 2017

Las pagoda Thein Mu en Hué





















La pagoda de Thien Mu (la Dama Celestial) de Hué, está entre las más célebres de Vietnam y es una de las señas de identidad de la antigua ciudad imperial. Se encuentra a 2,5 kilómetros aguas arriba de la ciudadela de Hué y fue construida en 1601.

Es una pagoda especial. La torre Phuc Duyen (Fuente de la Felicidad), de inusual forma octogonal, se distingue por sus 21 metros de altura y sus siete plantas, cada una de ellas dedicada a una reencarnación humana. Además de la belleza del templo, la zona es muy interesante, ya que justo al lado se encuentra ubicado un monasterio budista con varios pabellones.

Se puede apreciar a los monjes realizando sus tareas cotidianas. En uno de los pabellones de Thien Mu hay una gran campana que pesa más de 2.000 kilos. Una bonita estela cuenta la historia del budismo de Hué.



Otra cuestión que llama la atención es el Austin azul que llevó al monje Thích Quảng Đức hasta Saigón, donde se inmoló a lo bonzo en señal de protesta contra las persecuciones que sufrían los budistas por parte del gobierno de Ngo Dinh Diem.


martes, 5 de diciembre de 2017

La pagoda de un solo pilar


Más parece una maqueta a escala que un edificio real esta curiosa pagoda de tamaño muy reducido, con alrededor de mil años de antigüedad. Si bien se trata de un edificio significativo, su gran mérito consiste en estar sustentada sobre el agua por medio de un único pilar, motivo más que suficiente para convertirse en punto obligado de concurrencia turística para la ciudad de Hanoi.

La pagoda, que se considera por su particular estructura única en el mundo, es un templo budista y se considera uno de los iconos representativos de la capital de Vietnam.

El acceso al templo, situado en medio de un lago artificial rodeado de jardines, en las inmediaciones del mausoleo Ho Chi Minh, se realiza desde la orilla por medio de una escalinata de piedra. El diminuto interior de la construcción está íntegramente ocupado por un gran altar dedicado a Buda, al que acuden las parejas a realizar ofrendas, a cambio de la bendición para ser fértiles y poder tener muchos hijos en su matrimonio. La pagoda fue mandada construir por el emperador Ly Thai Tong en el siglo XI precisamente para dar gracias tras el nacimiento de su hijo.